Buenos días futuras mamás 💘
Durante el período del embarazo, ya sabéis que son fundamentales las ecografías para el seguimiento de la gestación. Además, suponen momentos inolvidables para vosotras futuras mamás. Aporta información imprescindible para poder valorar que el embarazo evoluciona de manera adecuada y así, establecer un seguimiento y frecuencia necesaria de visitas.
Estas han evolucionado mucho en los últimos años, y cada vez nos permite observar imágenes más claras y precisas. Utiliza ultrasonidos que no dañan al feto y las imágenes son en 2D, 3D, 4D y 5D.
En aquellas gestaciones de bajo riesgo, osea, de un único bebé, sin complicaciones y sin que la madre tenga una enfermedad antes del embarazo, lo indicado es hacer 3 ecografías realizadas en 3D en los tres primeros trimestres.
Las ecografías del primer trimestre se realizan entre las semanas 11-13. Sus objetivos principales son evaluar la viabilidad fetal, el número de fetos, fechar adecuadamente la gestación, realizar un estudio morfológico inicial y valorar los parámetros para realizar los cribados correspondientes: medida de translucencia nucal, presencia de hueso nasal y el pulso de arterias uterinas.
En el caso de un embarazo de gemelos, mellizos o trillizos, se valorará la ecografía, además el número de fetos, si comparten o no placenta y bolsa amniótica.
Las ecografías del segundo trimestre se realiza en torno a la semana 20 de gestación que es la que se conoce como ecografía morfológica. Es muy importante, ya que se estudian los distintos órganos y sistemas del feto, para poder diagnosticar de forma precoz cualquier posible anomalía. También se realiza para la medida de longitud cervical, para así poder descartar cérvix cortos asintomáticos.
Con esta ecografía es con la que se puede conocer el sexo del bebé.
Las ecografías del tercer trimestre se realiza entre la semana del 32 y la 36. En esta se valora la colocación del feto. La mayoría están con la cabeza hacia abajo que es lo que se conoce como presentación cefálica.
En esta es en la cual se diagnostican la mayoría de las alteraciones del crecimiento fetal; también se valora el bienestar fetal, la placenta y la cantidad de líquido amniótico, así como una evaluación anatómica general, de cara a detectar anomalías de diagnóstico más tardío.
Así que si las tres ecografías principales, de las que hemos hablado anteriormente, son normales, y el transcurso del embarazo es normal, no es preciso realizar ninguna ecografía más.

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